jueves, 26 de enero de 2012

Continuación ...


 …. no pudo retroceder…
incontables eran las veces que había sentido el miedo en su piel;  innumerables las veces que sintió la sombra de la muerte caminando hacia él para despertarlo del sueño profundo, quieto;  en tiempos pasados había tenido la misma taquicardia destructiva que sintió en ese momento.
Ya había vivido lo que iba a ser su muerte, pero nunca pensó lo doloroso que esto iba de ser. Ella estaba a su lado, desolada, aturdida, vacíamente triste. Lo miró, mas no pudo ver lo tarde que se hacía cada vez que sollozaba su nombre.
Dejó de lado la dureza y sufrimiento de su rostro, y dibujó una sonrisa infortunadamente serena, feliz. Ese era su ultimo regalo… ya estaba dando el primer paso a su viaje infinito…