viernes, 30 de julio de 2010

Tiempo

Atravieso por los caminos de la mente
veo callejones desolados, oscuros, fúnebres
nada me parece conocido
recuerdos que ya se habían olvidado retuercen los muros del pasado,
inhóspito el porvenir lejano
dudoso el mañana
el hoy es el presente de un ayer exiliado
el pasado no deja de ser mas importante que un libro cerrado
olvidado, seco.
Mi vida toma sentido sin los pretéritos del tiempo
que cosa mas absurda encontrar el rumbo
perdidos siempre en las agujas que se clavan en el infinito.
Somos mas que carne sometida a un circulo infranqueable,
poderoso, insensible.
Espero con ansiedad
espero.
Una rebelión contra el tiempo.

30 Julio

Hoy cuando iba a hacer algo tan cotidiano como comprar, me di cuenta de por qué camino a “saltitos”, no es porque tuviera un problema en la planta del pie o algún trastorno musculoespuelético en la rodilla, sino que es algo mucho más simple, algo que todos recurrimos con tal naturalidad que a veces se nos olvida o en ocasiones así lo deseamos. Lamentablemente yo pertenezco al segundo grupo de personas, y lo digo con pesar porque como me dijo una buena amiga, algunos tienen potencial pero no lo aprovechan. Tal vez todos tenemos madera de soñadores y lo demostramos con pequeños saltitos al caminar, pero no todos logran serlo y sólo se quedan con el vestigio de algo que pudo ser y que por circunstancias de la vida no pudieron lograrlo.

martes, 27 de julio de 2010

lunes, 26 de julio de 2010

Demasiado bueno para ser verdad. Fue lo primero que escuché después de contar la noticia, tal vez era cierto, porque siempre lo bueno trae de la mano la incertidumbre. ¿Qué podía ser mejor que eso? Nada, porque para mi, las cosas buenas vienen y van sin siquiera darme cuenta, pero esta vez fue distinto, y lo distinto gusta.
Es extraño, porque después de haber pasado en un permanente estado de letargia, por fin puedo decirlo, sin engañarme ni engañar.
Se siente bien.

jueves, 22 de julio de 2010

te propongo (..)

Te propongo crear un cielo lleno de nubes cargadas de esperanzas, iluminadas por el sol radiante, vigoroso, vigilante de la vida terrestre. Un cielo que cubra las cabezas de los hombres y mujeres que habitan la tierra, un cielo fresco, renovado y acogedor. Te propongo crear un mar de sonrisas de niños felices, ingenuos, despreocupados de las banalidades de la vida, dichosos de ser lo que son, niños. Te propongo crear un universo, distinto al que hoy habitamos, un sitio particular, lleno de sueños que alcancemos con el simple acto de estirar la mano, un lugar único. “Te propongo cambiar”.

Sé que pido demasiado, pero dicen que soñar no cuesta nada.

Inseguridad.-

Paraliza y retiene,
me toma, eleva y deja caer, cual pluma desechada.
Una víctima tras otra mira el suelo desilusionado
Con lágrimas en ojos tristes y cansados.
¿Por qué me invades, siendo que nunca supe tratarte?

¿Por qué vienes a mi, siendo que no sé alejarte?.
Me despierto y ahí estas
tranquila, desafiante, confiada.

Me rindo ante tí,
eres dueña de mis acciones,
me conduces y atrapas.
Sentir tu manto rigurosa sobre los hombros,
esclava de tus caprichos y esquemas, agota.
Hoy, mis ojos te miran con calma
te sorprendes, te asustas. Piensas.
Tal vez ya no eres la dueña de mis acciones
tal vez hoy decidí encerrarte para nunca dejarte salir.


Me gusta imaginar lo que ocurriría si todos esos quizás, tal vez, podría ser, a lo mejor, ¿por qué no? algún día se concretasen. Pero más me gusta imaginar que ese día será hoy.

"Formarse una opinión de un desconocido, es lo mismo que pretender conocer lo impensado."

Invitación a descongelar el corazón


Día frio, como la mayoría de este mes. Salí de mi casa lo mas abrigada que pude, no importaba lo ridícula que me veía con todas las ropas que llevaba o lo poco combinado de los colores, porque realmente el frio aturdía y golpeaba con fuerza, mas aun a las 6.30 a. m. En la calle como era de esperarse no había ningún alma; emprendí el camino por una oscura vereda hasta llegar al paradero de buses. Cuando estaba por llegar a mi destino, vi una especie de bulto acomodado contra el muro de un estacionamiento. Me acerque. Se escuchaba una respiración fuerte, profunda, dolorosa. Era una anciana de 70 años app, muy delgada y tiritona. Me quede parada viendo como una persona mayor puede soportar lo más ingrato del ser humano, el egoísmo. La ancianita se dio cuenta de mi presencia, se intento mover, pero no lo logro, era como si el hielo de esa mañana le hubiera calado hondo hasta los huesos. Los pocos cartones que usaba como “frazadas” claramente no le eran suficientes para combatir los estragos de la naturaleza. Decidí pasarle mi chaqueta, mientras lo hacía pensaba en lo que significaba ese acto, en el frio que comenzaba a sentir y en el reto de mi madre quien me la había regalado. Pero, el semblante de la ancianita me bastó, realmente me sentí bien, y me alegro de no haber caído en el egoísmo en que muchas veces caímos, por vernos siempre nuestro propio ombligo.
Moraleja: Hacer acciones bondadosas trae consecuencias. Llegue tarde a mi destino porque me tuve que devolver a buscar abrigo. El reto de mi madre se convirtió en abrazo y ese fue un buen día.

martes, 20 de julio de 2010


"Vivir para contarlo"
Cielo
Una estrella fugaz partió el cielo esa noche. Era un cielo especial, iluminado por las estrellas que se repartían en el tranquilo océano comandado por una luna menguante que invitaba a soñar, y eso fue lo que hice. Me pare y comencé a correr, era extraño porque a medida que avanzaba me iba dando cuenta de que mis piernas no podían el peso de mi cuerpo, tanto que caí a un suelo frondoso lleno de minúsculos seres que se repartían en él. Nunca me había dado cuenta de que el suelo donde piso está lleno de vida, pensé. Pero, en realidad ¿quién lo hace? No necesitaba darme una respuesta. Quise pararme pero no pude, mis piernas no recibían la orden, y allí me quede por un buen rato, hasta que vi pasar a una persona. Hey! Grite, pero no me escucho, o tal vez no quiso hacerlo. Me empecé a desesperar, no sabía qué hacer y ya se estaba oscureciendo. Levántate cuerpo! dije, pero fue inútil ni él ni nadie hizo caso. Ya había llegado la noche, así me lo manifestaba la luna, ella gloriosa en su cielo y yo tirada en medio de la nada. Pasaban las horas y con el mil ideas por mi mente, no sabía dónde estaba ni que iba a ocurrir conmigo.
Una luz tenue comenzaba a abrazar mis piernas aun dormidas. Pasó por mi lado un anciano, que al principio no reconocí como persona, era un hombrecillo con ojos muy pequeños y una boca a la que le faltaban ciertos dientes, pero que importa. Me balbuceó algo, pero no entendí, a esa hora ya no importaba entender, solo que me sacaran de ese frio lugar. El correr de las horas ya se había hecho sentir en mi cuerpo y es mi estomago. ¡Ayúdeme por favor! Le dije, el anciano no me contesto, se quedo allí parado como si no entendiese lo que le intentaba decir. Le grite más fuerte, por si tenía algún problema de audición, y efectivamente lo tenía. El viejecillo llamo a su nieta, una niñita no muy parecida a él. El hombre la llevo hacia un lado prudente, lejos, para que no pudiera oír la conversación, Luego de un rato se fueron sin decir nada, me dejaron nuevamente sola en aquella planicie desolada. Trate de ponerme en pie, pero fue inútil, ya no solo mis piernas se quedaron muertas, también lo hacia mi esperanza. De pronto escuche una sirena, ¡una ambulancia! Pensé de inmediato, el sonido se hacía cada vez más ensordecedor, pero no lograba ver el vehículo. Tal vez estoy delirando, me dije, cuando una nube espesa comenzó a envolverme.
Desperté en una especie de camilla, al parecer estuve un buen tiempo sedada, de apoco me incorpore y comencé a mover mis piernas. ¡Responden! Grite con felicidad.- Por supuesto que responden - dijo la enfermera que estaba a mi lado, - ese era el fin de la operación-. No entendí lo que ocurría. Puse mi espalada nuevamente sobre la camilla y mire hacia el techo, había un gran ventanal en la habitación, desde allí se podía ver el cielo.

lunes, 5 de julio de 2010

Recordar el pasado, detenerse y mirar hacia atrás, eso es lo que nos da identidad y nos hace ser uno, en este universo tan lleno de gentes tan distintas las unas a las otras.
Que cosa tan compleja, lo pienso y lo pienso, y llego a la conclusión que es muy dificil entender las mentes humanas, poder adentrarse en el mundo de una persona, es pretender sumergirse en un universo lleno de constelaciones desconocidas que para bien o para mal nos sorprender y nos maravillan. Tan complejo es así, que es cosa de mirar a nuestro al rededor, a nuestra familia por ejemplo, que aunque tengamos mil y un lazos que nos unan, somos completamente distintos, cada uno con su pensamiento y objetivo propio en la vida. Y ¿si es tan difícil llegar a la existencia de nuestro semejante, sera así de difícil llegar a la propia existencia, al sentido de nuestra vida?, yo creo que si. Es un desafió personal encontrar nuestra verdadera esencia, que por mas que nos cueste es un objetivo a cumplir, ya sea a corto o largo plazo, porque de esa manera le estaremos dando sentido a nuestra vida y a la de los demás.

DIALOGO

felicidad: esperame un segundo.
amargura: nada!, como que esperar un segundo!, mi vida es muy ocupada para esperarte un segundo!"
felicidad: pero, ¿cómo?. Sólo te pido que me esperes un segundo para hacer lo que me gusta, decir lo que siento, mirar lo que deseo ver, ser feliz.
amargura: bueno, yo te digo que no esperaré, no me importan tus deseos, mucho menos tu felicidad. No estoy hecha para complacer a los otros, no me interesa que los demas disfruten o gocen, para mi lo importante es someterte.
felicidad: no importa amiga amargura, porque mientras existan personas que deseen encontrarme ahi yo estaré, para hacer feliz a quien así lo desee.