domingo, 15 de agosto de 2010

Hoy


" ... y me abrí paso a un mundo nuevo, un mundo que no conocía, uno que me enseñaba que la felicidad y la tristeza son hijas de la misma madre, que la ira y la pena no se pueden vivir de forma separada, y que el amor y el odio se complementan para dar vida. De cierta forma la ambivalencia siempre nos acompaña, aunque constantemente la alejamos de nuestro camino, porque así somos los seres humanos, un saco de contradicciones ... "