viernes, 30 de julio de 2010

30 Julio

Hoy cuando iba a hacer algo tan cotidiano como comprar, me di cuenta de por qué camino a “saltitos”, no es porque tuviera un problema en la planta del pie o algún trastorno musculoespuelético en la rodilla, sino que es algo mucho más simple, algo que todos recurrimos con tal naturalidad que a veces se nos olvida o en ocasiones así lo deseamos. Lamentablemente yo pertenezco al segundo grupo de personas, y lo digo con pesar porque como me dijo una buena amiga, algunos tienen potencial pero no lo aprovechan. Tal vez todos tenemos madera de soñadores y lo demostramos con pequeños saltitos al caminar, pero no todos logran serlo y sólo se quedan con el vestigio de algo que pudo ser y que por circunstancias de la vida no pudieron lograrlo.