martes, 29 de junio de 2010

Fragilidad

¿Qué tan frágiles podemos llegar a ser? Esa era una pregunta que nunca antes me había hecho, pero hoy era mi día.
Nunca fui una persona atlética ni mucho menos, pero tampoco sentía que acarreaba algún tipo de enfermedad que me invalidara de alguna manera. Pero como en la mayoría de la ocasiones, me equivoque. Comencé a sentir un dolor que me apretaba el pecho, era una sensación angustiante, tremenda, pensé que no acabaría nunca, pero otra vez erré, acabó. Después de dos meses sentía molestias que me inquietaban, no sabía si estaba estresada, angustiada ó a portas de un infarto, realmente no lo sé. Y creo que no quiero saberlo.
Decidí que no siempre los “achaques” son cuestiones médicas, sino que muchas veces estamos enfermos del alma y eso hace que nuestro cuerpo lo exprese de distintas formas.