martes, 4 de octubre de 2011

¿Te has fijado que en ciertas ocasiones es mas fácil hablar con una cara desconocida que con una cara amiga?
Es cosa de ponernos a pensar:...las idas al psicólogo, al confesionario; la tipica conversación en la micro, en la consulta mientras esperas que te llame el doctor, en la plaza, o en cualquier lugar donde puedas abrir la boca para contar aquello que necesitabas soltar. 
Pero, ¿Por qué hacemos esto?, quizá solo sea la necesidad del ser humano de comunicarse, o tal vez la incapacidad de poder ser lo necesariamente honestos con la gente que nos rodea. Puede que el hablar con gente extraña nos ayude a conocernos a nosotros mismos. Quién sabe, creo que cada uno tiene que hacer su propia reflexión sobre aquello... lo único que puedo decir es que me encanta hablar, y mientras haya un oído dispuesto a escucharme no dudare en hacerlo!