Demasiado bueno para ser verdad. Fue lo primero que escuché después de contar la noticia, tal vez era cierto, porque siempre lo bueno trae de la mano la incertidumbre. ¿Qué podía ser mejor que eso? Nada, porque para mi, las cosas buenas vienen y van sin siquiera darme cuenta, pero esta vez fue distinto, y lo distinto gusta.
Es extraño, porque después de haber pasado en un permanente estado de letargia, por fin puedo decirlo, sin engañarme ni engañar.
Se siente bien.